Por cuestiones de legalidad y disposición legal basada en el principio de presunción de inocencia, me tocó proteger la identidad de cada persona en las entrevistas grabando solo sus cuerpos y omitiendo la cara.
Para que su intimidad no sea invadida por la curiosidad. En cuanto a la relación con la fuente, los códigos señalan que debe estar guiada por el objetivo de servir al receptor de la información. El interés del lector o audiencia es lo único que debe contar en la entrevista. Los intereses de la fuente, los del propio periodista o de su medio, están subordinados al servicio que se le debe prestar al lector o audiencia.
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